El problema
La mayoría de las apps de presupuesto giran en torno a la conciliación después de que gastas. Te piden volver atrás, organizar el pasado y clasificar decisiones que ya se tomaron. Entender el pasado puede ayudar. Pero no sustituye decidir con claridad de antemano.
Peor: a menudo genera culpa. Convierte el presupuesto en una tarea y obliga a crear el hábito de revisar, categorizar y explicar cada compra. No todo el mundo quiere hacerlo. No todo el mundo puede sostener ese hábito. Y para mucha gente, ese trabajo termina convirtiéndose en un segundo empleo.